A dos de tres
Marisa Pineda
Desde hace 26 años, el 5 de febrero es fecha importante para quienes gustan de la lucha libre. Un 5 de febrero, al terminar su acto de escapismo en el Teatro Blanquita, el Santo se retiró a su camerino sintiéndose mal. Buscaba reponerse pues le faltaba una segunda función. No mejoró y una ambulancia lo trasladó al hospital en donde un infarto lo venció en la tercera caída. Con la muerte de Rodolfo Guzmán Huerta nació la mitología del más grande héroe popular que ha dado México: Santo, el enmascarado de plata.
A dos de tres es un espacio especializado en ociología y asuntos que a nadie le importan, pero que, en algún momento, pueden resultar de ayuda como tema de conversación en las reuniones. A dos de tres es también el espacio donde la de la letra (o sea yo) da rienda suelta a una de sus grandes pasiones: la lucha libre. Los del Departamento de Suscripciones de A dos de tres están preocupados, saben que volveremos a hablar de lucha libre, “el rating se tambalea” insisten con desespero.
Para tranquilizarlos les recordamos que la lucha libre vive hoy en día uno de sus ciclos dorados, que ir a una función de lucha ya no es de “gente arrabalera” sino que da caché, que hablar de lucha libre es ahora de intelectuales. Les referimos como en las reuniones, siempre que alguien menciona la palabra lucha, salen los aficionados de closet y el Santo se vuelve tema de improvisados ensayos.
Desde que El Hijo del Santo convirtió el nombre del Santo en marca registrada, cada aniversario luctuoso es marco para el anuncio de algún producto y/o tributo sobre el ídolo.
Esta vez se presentó el libro “Santo, el enmascarado de plata. Imágenes”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), a través de su Dirección de Publicaciones. Se trata de una colección de fotografías inéditas, dentro y fuera del ring, recopiladas y catalogadas por Lydia Gabriela Olivares Celis. El libro “es una obra editorial de gran formato (pasta dura y rústica), que incluye fotografías de la realidad del deportista, su agitada vida social y su paso por los sets cinematográficos”, asienta el comunicado número 169, emitido por el Conaculta y catalogado en los rubros Literatura y Artes Plásticas. Le digo, la lucha nos hará cultos.
El prólogo de “Santo, el enmascarado de plata. Imágenes” es del historiador Enrique Krauze, quien escribió: “el famoso luchador, que por décadas electrizó a sus seguidores en la Arena Coliseo, pasó de manera natural a otros escenarios de la cultura popular: fue actor de varias películas, héroe de historietas, protagonista en la televisión y hasta un ocasional torero. Le gustaba el béisbol, amó a su mujer y adoró a sus hijos, fue devoto de la Virgen. En un curiosísimo reportaje que el lector encontrará en estas páginas”.
Al final de la presentación del libro, en el Museo Nacional de Arte (¡Alla bonchi!), El Hijo del Santo reveló en entrevista que el laureado escritor y guionista Guillermo Arriaga (Amores Perros, 21 Gramos, Babel, Los tres entierros de Melquiades Estrada) en conjunto con él y con productores norteamericanos podrían llevar al cine la historia de Santo, el enmascarado de plata.
No se trataría de películas como las que protagonizó el Santo sino de una producción por todo lo alto, que pondría al icono popular mexicano codo con codo con superhéroes como Batman o Superman. Si bien éstos últimos le aventajan en años y popularidad, la leyenda plateada los supera al ser “el único súper héroe del que ha corrido sangre por sus venas”, como comentó el escritor Álvaro Enrigue en la presentación de “Santo, el enmascarado de plata. Imágenes”.
La idea de llevar al Santo a las producciones de Hollywood no es nueva, hará unos tres años que la propuesta cobró fuerza pero, hasta donde trascendió, no prosperó porque los productores no querían a El Hijo del Santo en el protagónico, sino al taquillero Bruce Willis.
Esta vez, el propio Hijo del Santo comentó que le solicitó a Guillermo Arriaga escribiera una trilogía, como suele hacer (Amores Perros, 21 Gramos, Babel), para tres personajes: El Santo, el Hijo del Santo y el nuevo Santo, “que sería mi hijo o el nieto del Santo”, declaró.
A 26 años de su muerte, el enmascarado de plata sigue recibiendo el tributo más popular y sincero que se conoce, el que sale de las entrañas con tal fuerza que se convierte en grito: ¡Santo!, ¡Santo!, ¡Santo!
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Ya sabe, comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones por favor en adosdetres@hotmail.com.
Que tenga una semana de tributo a la vida.
lunes 8 de febrero de 2010
lunes 25 de enero de 2010
A dos de tres
Marisa Pineda
¡Riiiiiiing!... ¡Riiiing!... ¡Riiiing!
- Ya voy, ya voy. (¡Ah! Porque cuando suena el teléfono y allá va uno corriendo a contestar, lo hace como si del otro lado de la línea el aparato fuera a decir “permítanos, la persona que le va a contestar se está tardando porque va saliendo del baño, trae los pies mojados y viene resbalándose a cada paso. En un momentito le contesta”).
¡Riiiing!
- Bueno.
Buen día. (Se escuchan varias voces y un constante biip, biip como en película de El Santo) Mi nombre es Saturnino Cantarrana Palafox, le estoy hablando de Quiensabequé Democrática, A.C. Somos una asociación civil que está realizando una encuesta en Sinaloa ¿Le gustaría participar? No le quitaré más de un minuto de su tiempo y no le solicitaré ningún dato personal. ¿Podría Usted contestarme unas breves preguntas? (Dicho todo eso de corridito. ¡Caramba! ¿Por dónde respira este muchacho?).
- (Ociosa que es una) Sí, claro.
¿Cuenta Usted con credencial de elector?
- Sí
¿Sabía Usted que Culiacán es la ciudad con más asesinatos?
- Falso. Ese reactivo está mal formulado.
Bueno, pero ¿sabía que es de las más inseguras del país?
-Así sí. Sí, lo sabía.
Señora, es lo mismo.
-No, joven. No es lo mismo atrás que en ancas. Continuemos, si no esta llamada no será de un minuto y Usted sacará una baja calificación por rebasar los tiempos promedio y no completar el número de encuestas que le encomendaron. Sigamos.
¿Considera Usted que el Gobierno está combatiendo la inseguridad?
-Gobierno de que nivel, joven.
El Gobierno señora (el joven con un tono de voz impaciente) del nivel que quiera.
- ¡Ah! Siií.
Cuál de las siguientes considera la mejor opción para gobernar Sinaloa. Y empieza el joven cual si estuviera cantando lotería.
- Me podría repetir la pregunta. Dispense, dijo tantos nombres que me perdí entre las opciones.
Y allá va el muchacho de nuevo: Aarón Irízar López, Jesús Vizcarra Calderón, Heriberto Félix Guerra, Mario López Valdez, Manuel Clouthier Carrillo, Melesio Cuen, Daniel Amador, Óscar Lara Aréchiga.
… ¡Ay! Ese. Sí, él sería una buena opción.
Y de ahí vienen tres preguntas más relacionadas con la publicación de una fotografía en un diario de circulación nacional, con la aparición de un desplegado en diario de circulación estatal y con que si la persona que firma el desplegado debería o no ser candidato.
De lunes a jueves, de la última semana, se recibieron cuatro llamadas así en casa de la de la letra. No son molestas como las de los bancos, ni atemorizantes como las de los extorsionadores telefónicos. Sin embargo, si bien al recibir la primera se siente especial, elegido, tomado en cuenta; para la cuarta se empieza a sentir cobayo.
En todos los casos dicen tratarse de encuestas bajo encargo de asociaciones civiles con nombres que, invariablemente, incluyen al final las palabras social o democracia. De lunes a jueves, la pregunta de seguridad se refería a Sinaloa. El viernes los encuestadores no llamaron, pero el sábado repusieron el tiempo perdido. Llamaron dos veces, dos. Con menos de diez segundos de diferencia entre el gracias, de una, y el buen día, de la otra
El sábado la pregunta de seguridad cambió. En vez de referirse a Sinaloa lo hicieron sobre Culiacán, y en vez de versar sobre la publicación de una fotografía se trataba de un desplegado aparecido el viernes.
Y, cual encuesta: ¿Fue por el desplegado que no llamaron el viernes? ¿En realidad son tantas asociaciones civiles como dicen? o ¿serán seis asociaciones civiles distintas y una sola verdadera? Si se copian los cuestionarios ¿Se copiarán también las respuestas? Si esto es en la víspera ¿cómo irá a estar el proceso electoral? Una vez pasadas las elecciones ¿Quién nos llamará?
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Ya sabe: comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones por favor en adosdetres@hotmail.com
Que tenga una semana en que la dicha llame seguido. ¡Riiiing!
Marisa Pineda
¡Riiiiiiing!... ¡Riiiing!... ¡Riiiing!
- Ya voy, ya voy. (¡Ah! Porque cuando suena el teléfono y allá va uno corriendo a contestar, lo hace como si del otro lado de la línea el aparato fuera a decir “permítanos, la persona que le va a contestar se está tardando porque va saliendo del baño, trae los pies mojados y viene resbalándose a cada paso. En un momentito le contesta”).
¡Riiiing!
- Bueno.
Buen día. (Se escuchan varias voces y un constante biip, biip como en película de El Santo) Mi nombre es Saturnino Cantarrana Palafox, le estoy hablando de Quiensabequé Democrática, A.C. Somos una asociación civil que está realizando una encuesta en Sinaloa ¿Le gustaría participar? No le quitaré más de un minuto de su tiempo y no le solicitaré ningún dato personal. ¿Podría Usted contestarme unas breves preguntas? (Dicho todo eso de corridito. ¡Caramba! ¿Por dónde respira este muchacho?).
- (Ociosa que es una) Sí, claro.
¿Cuenta Usted con credencial de elector?
- Sí
¿Sabía Usted que Culiacán es la ciudad con más asesinatos?
- Falso. Ese reactivo está mal formulado.
Bueno, pero ¿sabía que es de las más inseguras del país?
-Así sí. Sí, lo sabía.
Señora, es lo mismo.
-No, joven. No es lo mismo atrás que en ancas. Continuemos, si no esta llamada no será de un minuto y Usted sacará una baja calificación por rebasar los tiempos promedio y no completar el número de encuestas que le encomendaron. Sigamos.
¿Considera Usted que el Gobierno está combatiendo la inseguridad?
-Gobierno de que nivel, joven.
El Gobierno señora (el joven con un tono de voz impaciente) del nivel que quiera.
- ¡Ah! Siií.
Cuál de las siguientes considera la mejor opción para gobernar Sinaloa. Y empieza el joven cual si estuviera cantando lotería.
- Me podría repetir la pregunta. Dispense, dijo tantos nombres que me perdí entre las opciones.
Y allá va el muchacho de nuevo: Aarón Irízar López, Jesús Vizcarra Calderón, Heriberto Félix Guerra, Mario López Valdez, Manuel Clouthier Carrillo, Melesio Cuen, Daniel Amador, Óscar Lara Aréchiga.
… ¡Ay! Ese. Sí, él sería una buena opción.
Y de ahí vienen tres preguntas más relacionadas con la publicación de una fotografía en un diario de circulación nacional, con la aparición de un desplegado en diario de circulación estatal y con que si la persona que firma el desplegado debería o no ser candidato.
De lunes a jueves, de la última semana, se recibieron cuatro llamadas así en casa de la de la letra. No son molestas como las de los bancos, ni atemorizantes como las de los extorsionadores telefónicos. Sin embargo, si bien al recibir la primera se siente especial, elegido, tomado en cuenta; para la cuarta se empieza a sentir cobayo.
En todos los casos dicen tratarse de encuestas bajo encargo de asociaciones civiles con nombres que, invariablemente, incluyen al final las palabras social o democracia. De lunes a jueves, la pregunta de seguridad se refería a Sinaloa. El viernes los encuestadores no llamaron, pero el sábado repusieron el tiempo perdido. Llamaron dos veces, dos. Con menos de diez segundos de diferencia entre el gracias, de una, y el buen día, de la otra
El sábado la pregunta de seguridad cambió. En vez de referirse a Sinaloa lo hicieron sobre Culiacán, y en vez de versar sobre la publicación de una fotografía se trataba de un desplegado aparecido el viernes.
Y, cual encuesta: ¿Fue por el desplegado que no llamaron el viernes? ¿En realidad son tantas asociaciones civiles como dicen? o ¿serán seis asociaciones civiles distintas y una sola verdadera? Si se copian los cuestionarios ¿Se copiarán también las respuestas? Si esto es en la víspera ¿cómo irá a estar el proceso electoral? Una vez pasadas las elecciones ¿Quién nos llamará?
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Ya sabe: comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones por favor en adosdetres@hotmail.com
Que tenga una semana en que la dicha llame seguido. ¡Riiiing!
lunes 18 de enero de 2010
A dos de tres
Marisa Pineda
Por favor, permítanos un paréntesis.
(En A dos de tres leímos alguna vez: une más el dolor que la esperanza. De esa frase nos acordamos con la situación de Haití, la isla caribeña que enfrenta hoy uno de los mayores desastres naturales de la historia. Antes del sismo del martes 12 de enero, Haití era el país más pobre de América, ahora ni pobre es. A casi una semana de la catástrofe surgen las voces refiriendo haber anticipado, hace dos años, este terremoto. Las mismas voces reconocen que poco o nada pudo haber hecho Haití para prevenir la catástrofe, con su pobreza histórica y un plazo mínimo en el cual sufrió la embestida de cuatro huracanes. No es necesario repetir aquí la angustia que retratan los noticieros, habla por sí sola. Lo que sí repetiremos es la frase que leímos alguna vez: une más el dolor que la esperanza. En la dirección www.presidencia.gob.mx están las formas como podemos ayudar a la gente de Haití. )
Fin del paréntesis. Gracias.
Pues que llegamos a los festejos por el Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana. En los más diversos rubros se organizan actividades para celebrar las efemérides. En A dos de tres no queremos quedarnos fuera del jolgorio, toda vez que los antecedentes de la lucha libre mexicana se relacionan con esas etapas de la vida nacional.
La lucha libre profesional mexicana tiene hora, fecha y lugar de inicio: las veinte horas con quince minutos del 21 de septiembre de 1933, en la Arena México (Ciudad de México, Distrito Federal).
La Arena México emergió de lo que fue la Arena Modelo, remodelada por don Salvador Lutterroth (hoy conocido como el padre de la lucha libre mexicana) y por don Francisco Ahumada.
En su edición del 21 de septiembre de 1933 el diario La Afición publicó: “Pues nada, amigos, que don Salvador Lutterroth y don Francisco Ahumada han transformado la Arena Modelo desde el nombre hasta sus cimientos. Ahora se llama Arena México. Se inicia una nueva empresa de lucha libre, deporte nuevo en México, pero que ya es conocido mundialmente, en Europa, como “pancracio” y en nuestra frontera norte como
“chatchicán”, aquí lo dejaremos con el nombre de Lucha Libre”, es más cómodo”. El texto, lo cita Luis Valero en su libro “100 años de lucha libre en México” (1978, Anaya editores).
Sin embargo, los antecedentes de “la lucha”, como se llama sintéticamente hoy en día a la lucha libre mexicana, van mucho más allá. En su ensayo “Ficción y realidad del héroe popular” (2001, Dirección General de Culturas Populares e Indígenas) Tiziana Bertaccini asienta: “El primer luchador mexicano fue Antonio Pérez de Prian, un joven “caballero” que en 1863, después de haber aprendido, de un francés, algunas técnicas de lucha olímpica, vagó presentando números acrobáticos y de fuerza en los circos y en las plazas de toros. Debutó combatiendo contra un adversario estadounidense y, al resultar vencedor, se dio a conocer como el Alcides mexicano; después de esto abandonó el país para irse a Europa. No obstante, fue el francés Michaud Planchet quien, en 1900, introdujo la lucha en México, presentando un encuentro en la plaza de toros, según la norma grecorromana, contra José Espino Barros”.
“En 1910, las primeras empresas de lucha libre efectuaron algunos encuentros en el teatro Principal para, después, desaparecer hasta 1930, cuando se realizó un torneo en la Arena Nacional entre participantes extranjeros”.
La desaparición de las primeras empresas de lucha libre coincide con el inicio de la Revolución Mexicana, su regreso concuerda con el cese de los constantes reacomodos económicos y sociales que dejó el conflicto armado.
En la década de los 30, la lucha libre tuvo su primera etapa de brillo; sin embargo, los luchadores estelares eran extranjeros. Había que promover el surgimiento de las figuras nacionales que les disputaran los sitios de honor en los carteles de un deporte con una afición creciente. Así, el 30 de octubre de 1933, en la Arena México, se inauguró la primera Escuela de Lucha Libre, dirigida por Gonzalo Avendaño. Los primeros alumnos se reclutaron en el gimnasio de la Facultad de Medicina, en la Escuela de Educación Física, en la Escuela Nacional de Maestros y en el Casino de la Policía.
Las crónicas de esa época señalan que a menos de un año de emerger como deporte, la lucha libre tenía ya tantos seguidores que hacían insuficiente los espacios en las arenas. En “100 años de lucha libre en México” Luis Valero reproduce: para la función del 30 de agosto de 1934, la Arena Nacional (ubicada sobre la calle de Iturbide, en la Ciudad de México, Distrito Federal) “era un hormiguero humano; se llenó a tal grado que parecía que iba a reventar. Ni un alfiler cabía cuando ambos gladiadores subieron al ring”.
Esos fueron los antecedentes y los inicios formales de un deporte en el cual México es actualmente la mayor potencia. Un deporte que ha dado al más grande héroe popular mexicano. Un deporte que es motivo de cada vez más, y más profundos, análisis y ensayos, por prácticamente todas las disciplinas sociales: la Lucha Libre.
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Por favor, comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones en adosdetres@hotmail.com
Que tenga una semana que haga historia.
Marisa Pineda
Por favor, permítanos un paréntesis.
(En A dos de tres leímos alguna vez: une más el dolor que la esperanza. De esa frase nos acordamos con la situación de Haití, la isla caribeña que enfrenta hoy uno de los mayores desastres naturales de la historia. Antes del sismo del martes 12 de enero, Haití era el país más pobre de América, ahora ni pobre es. A casi una semana de la catástrofe surgen las voces refiriendo haber anticipado, hace dos años, este terremoto. Las mismas voces reconocen que poco o nada pudo haber hecho Haití para prevenir la catástrofe, con su pobreza histórica y un plazo mínimo en el cual sufrió la embestida de cuatro huracanes. No es necesario repetir aquí la angustia que retratan los noticieros, habla por sí sola. Lo que sí repetiremos es la frase que leímos alguna vez: une más el dolor que la esperanza. En la dirección www.presidencia.gob.mx están las formas como podemos ayudar a la gente de Haití. )
Fin del paréntesis. Gracias.
Pues que llegamos a los festejos por el Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana. En los más diversos rubros se organizan actividades para celebrar las efemérides. En A dos de tres no queremos quedarnos fuera del jolgorio, toda vez que los antecedentes de la lucha libre mexicana se relacionan con esas etapas de la vida nacional.
La lucha libre profesional mexicana tiene hora, fecha y lugar de inicio: las veinte horas con quince minutos del 21 de septiembre de 1933, en la Arena México (Ciudad de México, Distrito Federal).
La Arena México emergió de lo que fue la Arena Modelo, remodelada por don Salvador Lutterroth (hoy conocido como el padre de la lucha libre mexicana) y por don Francisco Ahumada.
En su edición del 21 de septiembre de 1933 el diario La Afición publicó: “Pues nada, amigos, que don Salvador Lutterroth y don Francisco Ahumada han transformado la Arena Modelo desde el nombre hasta sus cimientos. Ahora se llama Arena México. Se inicia una nueva empresa de lucha libre, deporte nuevo en México, pero que ya es conocido mundialmente, en Europa, como “pancracio” y en nuestra frontera norte como
“chatchicán”, aquí lo dejaremos con el nombre de Lucha Libre”, es más cómodo”. El texto, lo cita Luis Valero en su libro “100 años de lucha libre en México” (1978, Anaya editores).
Sin embargo, los antecedentes de “la lucha”, como se llama sintéticamente hoy en día a la lucha libre mexicana, van mucho más allá. En su ensayo “Ficción y realidad del héroe popular” (2001, Dirección General de Culturas Populares e Indígenas) Tiziana Bertaccini asienta: “El primer luchador mexicano fue Antonio Pérez de Prian, un joven “caballero” que en 1863, después de haber aprendido, de un francés, algunas técnicas de lucha olímpica, vagó presentando números acrobáticos y de fuerza en los circos y en las plazas de toros. Debutó combatiendo contra un adversario estadounidense y, al resultar vencedor, se dio a conocer como el Alcides mexicano; después de esto abandonó el país para irse a Europa. No obstante, fue el francés Michaud Planchet quien, en 1900, introdujo la lucha en México, presentando un encuentro en la plaza de toros, según la norma grecorromana, contra José Espino Barros”.
“En 1910, las primeras empresas de lucha libre efectuaron algunos encuentros en el teatro Principal para, después, desaparecer hasta 1930, cuando se realizó un torneo en la Arena Nacional entre participantes extranjeros”.
La desaparición de las primeras empresas de lucha libre coincide con el inicio de la Revolución Mexicana, su regreso concuerda con el cese de los constantes reacomodos económicos y sociales que dejó el conflicto armado.
En la década de los 30, la lucha libre tuvo su primera etapa de brillo; sin embargo, los luchadores estelares eran extranjeros. Había que promover el surgimiento de las figuras nacionales que les disputaran los sitios de honor en los carteles de un deporte con una afición creciente. Así, el 30 de octubre de 1933, en la Arena México, se inauguró la primera Escuela de Lucha Libre, dirigida por Gonzalo Avendaño. Los primeros alumnos se reclutaron en el gimnasio de la Facultad de Medicina, en la Escuela de Educación Física, en la Escuela Nacional de Maestros y en el Casino de la Policía.
Las crónicas de esa época señalan que a menos de un año de emerger como deporte, la lucha libre tenía ya tantos seguidores que hacían insuficiente los espacios en las arenas. En “100 años de lucha libre en México” Luis Valero reproduce: para la función del 30 de agosto de 1934, la Arena Nacional (ubicada sobre la calle de Iturbide, en la Ciudad de México, Distrito Federal) “era un hormiguero humano; se llenó a tal grado que parecía que iba a reventar. Ni un alfiler cabía cuando ambos gladiadores subieron al ring”.
Esos fueron los antecedentes y los inicios formales de un deporte en el cual México es actualmente la mayor potencia. Un deporte que ha dado al más grande héroe popular mexicano. Un deporte que es motivo de cada vez más, y más profundos, análisis y ensayos, por prácticamente todas las disciplinas sociales: la Lucha Libre.
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Por favor, comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones en adosdetres@hotmail.com
Que tenga una semana que haga historia.
lunes 11 de enero de 2010
A dos de tres
Marisa Pineda
Se ha preguntado alguna vez ¿por qué carajos la tos se presenta mayormente por la noche? Justo cuando ya está a punto de quedarse dormido.
Por allá en noviembre del año pasado esta su amiga sentía la garganta como con una bola de estambre. El no mejorar ni empeorar llevó a la aplicación de una drástica medida: la ingesta de harto hielo para que la situación o se arreglara o se terminara de descomponer. No se descompuso, por el contrario. Transcurrieron las posadas, la Navidad, el Año Nuevo y aquella sensación en la garganta brilló por su ausencia.
El cuerpo fía, pero cobra (con intereses leoninos) y apenas iniciaba la primera semana del recién estrenado año, cuando ¡moles! Ahí tiene a la de la letra que amanece con un severo ardor de garganta. La sensación de bola de estambre regresó por sus fueros y se sentía ahora como estropajo de alambre. Para el mediodía una incipiente fiebre se hizo presente y en menos de tres horas esta su amiga ya estaba en calidad de guiñapo.
Pero lo mejor estaba por venir. Llegó la noche y entre escalofríos y dolor de cabeza los ojos empezaron a cerrarse, mal ocurría cuando cof… coof… cooof… COFCOFCOF: la tos. Una tos sincronizada con los parpados, a medida que éstos descendían la tos ascendía.
A la mañana siguiente la matutina pregunta ¿cómo amaneciste? Descubrió una nueva situación. Estaba ronca. Muy ronca, tan ronca que era más fácil escribir lo que quería decir a lograr que me escucharan. Para el siguiente día el panorama cambió y mejoré sustancialmente; sin embargo la ronquera seguía y con la llegada del sueño volvía la tos.
Esa tos que tiene la cualidad de hacerse presente en los momentos más inoportunos. Si esta uno en una situación solemne que requiere atención y silencio, cual invocación llega. Puede andar en la calle y no pasa nada, todo es cuestión que entre a algún lugar cerrado: una iglesia, un teatro, un cine, para que de pronto empiece cof… cofcofcof, al principio quedito, queriendo uno pasar por discreto. Pero entre más trata de aplacar la escandalera los decibeles aumentan coof, coofCOFCOFCOF y no falta el buen samaritano que le extiende la mano con una pastillita mentolada, a la vez que alguien cercano lanza la infaltable y absurda pregunta ¿tienes tos?
Sí, porque ahí está uno con los ojos saltones, doblado en el asiento, luchando ya no por frenar la violenta tos sino por no volver el estómago del esfuerzo… COOFCOFCOFCOF, hasta que de plano se rinde uno al ataque, sin importar el momento ni las miradas de reproche, ni los comentarios contra el tosijoso. El pañuelito desechable con el que se cubría la boca ha quedado en el intento. En él quedó atrapada la pastillita mentolada que salió disparada en el esfuerzo. Las manos y el torso se mueven al ritmo que la tos marque, lo único que se quiere es que pase el ahoguío. Y en medio de eso la incalificable pregunta ¿tienes tos?
El momento pasa, es entonces cuando uno justifica la situación: “híjole, que pena, es que tengo tos”, cual si no hubiera quedado más que manifiesto.
Cuando uno está en esas condiciones, si le queda tantito de prudencia se abstendrá de acudir a conciertos, porque justo cuando está el momento más sublime aquello se convertirá en el “Concierto para una sola tos”. Si va al cine, la andanada de “sssh” y de mentadas lo obligará a huir en medio de una lluvia de palomitas de maíz y de servilletas sucias hechas bola. Si va a misa, la prudencia y el temor de escuchar desde el altar la invitación a que salga un momento, lo harán tomar la iniciativa. De ir al circo ni hablamos, porque no querrá llevar en su conciencia la responsabilidad de no haber acatado la instrucción del maestro de ceremonias “este acto es sumamente peligroso, le pedimos al público que por favor guarde absoluto silencio”.
Ya en la tranquilidad de su casa, cuando el rubor que produjo el estruendoso episodio quedó atrás y se disponga a dormir. Cof.. cofcofcof, la tos de nuevo. Toma un libro, ve la tele, va al baño, a la cocina y el ahoguío pasa. Se acurruca, los párpados empiezan a cerrarse, pero antes de que lo venza el sueño lo vencerá un nuevo ataque de tos que se repetirá las veces que sea necesario para hacer que reciba la luz del día con unas ojeras calidad mapache.
Toma té de orégano, de hojas de limón, de bugambilia, de gordolobo, de abango, toma miel y se te quita la tos, toma tequila, me han dicho. En vía de mientras sigo con tos y con voz de operadora de hot line venida a menos.
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. En este 2010, por favor comentarios, sugerencias, invitaciones (a conciertos no puedo ahorita, tengo tos), mentadas y hasta felicitaciones por favor en adosdetres@hotmail.com
¡Epa! Dicen los del Departamento de Relaciones Públicas de A dos de tres, en el 2009 era igual. Sí, responden los de Mercadotecnia, pero así suena a versión “reloaded” a veinte diez, para que se escuche más contemporáneo. ¡Aaah!, será por eso, concluyen.
Que tenga una semana gozosa de cabal salud.
Marisa Pineda
Se ha preguntado alguna vez ¿por qué carajos la tos se presenta mayormente por la noche? Justo cuando ya está a punto de quedarse dormido.
Por allá en noviembre del año pasado esta su amiga sentía la garganta como con una bola de estambre. El no mejorar ni empeorar llevó a la aplicación de una drástica medida: la ingesta de harto hielo para que la situación o se arreglara o se terminara de descomponer. No se descompuso, por el contrario. Transcurrieron las posadas, la Navidad, el Año Nuevo y aquella sensación en la garganta brilló por su ausencia.
El cuerpo fía, pero cobra (con intereses leoninos) y apenas iniciaba la primera semana del recién estrenado año, cuando ¡moles! Ahí tiene a la de la letra que amanece con un severo ardor de garganta. La sensación de bola de estambre regresó por sus fueros y se sentía ahora como estropajo de alambre. Para el mediodía una incipiente fiebre se hizo presente y en menos de tres horas esta su amiga ya estaba en calidad de guiñapo.
Pero lo mejor estaba por venir. Llegó la noche y entre escalofríos y dolor de cabeza los ojos empezaron a cerrarse, mal ocurría cuando cof… coof… cooof… COFCOFCOF: la tos. Una tos sincronizada con los parpados, a medida que éstos descendían la tos ascendía.
A la mañana siguiente la matutina pregunta ¿cómo amaneciste? Descubrió una nueva situación. Estaba ronca. Muy ronca, tan ronca que era más fácil escribir lo que quería decir a lograr que me escucharan. Para el siguiente día el panorama cambió y mejoré sustancialmente; sin embargo la ronquera seguía y con la llegada del sueño volvía la tos.
Esa tos que tiene la cualidad de hacerse presente en los momentos más inoportunos. Si esta uno en una situación solemne que requiere atención y silencio, cual invocación llega. Puede andar en la calle y no pasa nada, todo es cuestión que entre a algún lugar cerrado: una iglesia, un teatro, un cine, para que de pronto empiece cof… cofcofcof, al principio quedito, queriendo uno pasar por discreto. Pero entre más trata de aplacar la escandalera los decibeles aumentan coof, coofCOFCOFCOF y no falta el buen samaritano que le extiende la mano con una pastillita mentolada, a la vez que alguien cercano lanza la infaltable y absurda pregunta ¿tienes tos?
Sí, porque ahí está uno con los ojos saltones, doblado en el asiento, luchando ya no por frenar la violenta tos sino por no volver el estómago del esfuerzo… COOFCOFCOFCOF, hasta que de plano se rinde uno al ataque, sin importar el momento ni las miradas de reproche, ni los comentarios contra el tosijoso. El pañuelito desechable con el que se cubría la boca ha quedado en el intento. En él quedó atrapada la pastillita mentolada que salió disparada en el esfuerzo. Las manos y el torso se mueven al ritmo que la tos marque, lo único que se quiere es que pase el ahoguío. Y en medio de eso la incalificable pregunta ¿tienes tos?
El momento pasa, es entonces cuando uno justifica la situación: “híjole, que pena, es que tengo tos”, cual si no hubiera quedado más que manifiesto.
Cuando uno está en esas condiciones, si le queda tantito de prudencia se abstendrá de acudir a conciertos, porque justo cuando está el momento más sublime aquello se convertirá en el “Concierto para una sola tos”. Si va al cine, la andanada de “sssh” y de mentadas lo obligará a huir en medio de una lluvia de palomitas de maíz y de servilletas sucias hechas bola. Si va a misa, la prudencia y el temor de escuchar desde el altar la invitación a que salga un momento, lo harán tomar la iniciativa. De ir al circo ni hablamos, porque no querrá llevar en su conciencia la responsabilidad de no haber acatado la instrucción del maestro de ceremonias “este acto es sumamente peligroso, le pedimos al público que por favor guarde absoluto silencio”.
Ya en la tranquilidad de su casa, cuando el rubor que produjo el estruendoso episodio quedó atrás y se disponga a dormir. Cof.. cofcofcof, la tos de nuevo. Toma un libro, ve la tele, va al baño, a la cocina y el ahoguío pasa. Se acurruca, los párpados empiezan a cerrarse, pero antes de que lo venza el sueño lo vencerá un nuevo ataque de tos que se repetirá las veces que sea necesario para hacer que reciba la luz del día con unas ojeras calidad mapache.
Toma té de orégano, de hojas de limón, de bugambilia, de gordolobo, de abango, toma miel y se te quita la tos, toma tequila, me han dicho. En vía de mientras sigo con tos y con voz de operadora de hot line venida a menos.
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. En este 2010, por favor comentarios, sugerencias, invitaciones (a conciertos no puedo ahorita, tengo tos), mentadas y hasta felicitaciones por favor en adosdetres@hotmail.com
¡Epa! Dicen los del Departamento de Relaciones Públicas de A dos de tres, en el 2009 era igual. Sí, responden los de Mercadotecnia, pero así suena a versión “reloaded” a veinte diez, para que se escuche más contemporáneo. ¡Aaah!, será por eso, concluyen.
Que tenga una semana gozosa de cabal salud.
lunes 4 de enero de 2010
A dos de tres
Marisa Pineda
Calzones rojos para que no falte el amor, mejor amarillos para que llegue suficiente dinero. Algo morado para mantener la salud. Manzanas con canela y polvo dorado para la buena suerte, vela incluida para que todo pinte bien. Escoba nueva para dejar limpito el camino para que todo lo bueno llegue. Maleta para viajar mucho. Doce uvas para los doce deseos. Listo, parece que el kit para recibir el 2010 está completo.
Sólo faltaría añadir: un lugar seguro para esperar ahí a que la gente que festeja la llegada del año nuevo disparando armas de fuego (propias o prestadas) con singular entusiasmo, termine de compartir su alegría.
Esta colaboración es particularmente especial. Tiene el don de la ubicuidad. Al momento de redactarla es el 30 de diciembre del 2009 y, si el diablo no mete la cola, verá la luz el domingo 3 de enero del 2010. Es, pues, a la vez, la última A dos de tres del 2009 y la primera del 2010.
Es esta una colaboración jubilosa, animosa ante la llegada de un nuevo ciclo que, desde ya, esperamos sea mejor en todos los sentidos.
Pero en vía de mientras, sigue siendo 2009 y hay que prepararnos para despedir como se debe al año en que conocimos la influenza AH1-N1. Enfermedad que nos confinó a quedarnos guardaditos en nuestras casas por allá en que a finales de abril y principios de mayo. Luego de dimes y diretes de que si era un invento, que si no, resultó que sí es y tuvimos que aprender a convivir con el nuevo mal.
Y así como aprendimos a convivir con la nueva influenza aprendimos a sobrellevar la nueva crisis. De algo valió el entrenamiento que durante años hemos tenido los mexicanos con las viejas crisis, ligadas ininterrumpidamente una tras otra de forma tal que pareciera una sola. Escuchar la frase “dicen que se va a poner muy feo” (siempre seguida de un silencio solemne) ha dejado de ser voz de alerta para convertirse en una especie de muletilla para referirnos a cada vez más rubros.
Sin embargo el ánimo, que busca asideros, desde endenantes ha encontrado en diciembre y sus fiestas su esquina neutral.
Las posadas son catarsis al son de la fauna bailadora (el baile del mono, el baile del perrito, el baile del gorila), y de “No rompas más mi pobre corazón”, infaltable rola que llegó para quedarse al permitir saltar a la pista y bailar sin necesidad de pareja.
A las clásicas de “para amanecer bailando” este 2009 se sumaron: “El sonidito” (aunque ya de salida, a Dios gracias), “La peinada” (a dónde tan peinada, ¡hey, hey, hey!), “Te lavaste la cara y el mono no” (con su coreografía que aclara a qué se refiere con “el mono”), “Cahuates pistachs” y “El tamalero”, estas últimas par de joyas cuya lírica es legado de dos vendedores ambulantes harto conocidos en el sur de Sinaloa.
Tras las posadas, la pachanga entra en receso por siete días, tiempo más que suficiente para reponerse de la primera andanada de excesos en el comer y el gastar, y agarrar aviada para estar listos para el Año Nuevo.
El 31 de diciembre va el resto. Total, ya para entonces las tiendas están con descuentos del 50 por ciento, lo cual da la ilusión de que uno está aprovechando una oportunidad, ahorrando y no gastando. En cuanto a la comida, ¡énguele!, total ya en enero nos ponemos a dieta. Para qué es el Año Nuevo si no para iniciarlos con los perpetuos propósitos: bajar de peso y ahorrar.
Inicia el 2010 con esta columna ubicua, que agradece la amistad y la confianza de aquellos que le brindan espacio, y de los cuatro amigos que nos obsequian su tiempo para leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena.
Los de los departamentos de A dos de tres, la corresponsalía en la ruta Lomita-Cañadas, la del mercado Rafael Buelna (aka El Mercadito) y la de la letra les deseamos un Feliz Año Nuevo.
Ya sabe, comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones por favor en adosdetres@hotmail.com
Que tenga un año pleno en salud, amor, dinero y metas alcanzadas.
Marisa Pineda
Calzones rojos para que no falte el amor, mejor amarillos para que llegue suficiente dinero. Algo morado para mantener la salud. Manzanas con canela y polvo dorado para la buena suerte, vela incluida para que todo pinte bien. Escoba nueva para dejar limpito el camino para que todo lo bueno llegue. Maleta para viajar mucho. Doce uvas para los doce deseos. Listo, parece que el kit para recibir el 2010 está completo.
Sólo faltaría añadir: un lugar seguro para esperar ahí a que la gente que festeja la llegada del año nuevo disparando armas de fuego (propias o prestadas) con singular entusiasmo, termine de compartir su alegría.
Esta colaboración es particularmente especial. Tiene el don de la ubicuidad. Al momento de redactarla es el 30 de diciembre del 2009 y, si el diablo no mete la cola, verá la luz el domingo 3 de enero del 2010. Es, pues, a la vez, la última A dos de tres del 2009 y la primera del 2010.
Es esta una colaboración jubilosa, animosa ante la llegada de un nuevo ciclo que, desde ya, esperamos sea mejor en todos los sentidos.
Pero en vía de mientras, sigue siendo 2009 y hay que prepararnos para despedir como se debe al año en que conocimos la influenza AH1-N1. Enfermedad que nos confinó a quedarnos guardaditos en nuestras casas por allá en que a finales de abril y principios de mayo. Luego de dimes y diretes de que si era un invento, que si no, resultó que sí es y tuvimos que aprender a convivir con el nuevo mal.
Y así como aprendimos a convivir con la nueva influenza aprendimos a sobrellevar la nueva crisis. De algo valió el entrenamiento que durante años hemos tenido los mexicanos con las viejas crisis, ligadas ininterrumpidamente una tras otra de forma tal que pareciera una sola. Escuchar la frase “dicen que se va a poner muy feo” (siempre seguida de un silencio solemne) ha dejado de ser voz de alerta para convertirse en una especie de muletilla para referirnos a cada vez más rubros.
Sin embargo el ánimo, que busca asideros, desde endenantes ha encontrado en diciembre y sus fiestas su esquina neutral.
Las posadas son catarsis al son de la fauna bailadora (el baile del mono, el baile del perrito, el baile del gorila), y de “No rompas más mi pobre corazón”, infaltable rola que llegó para quedarse al permitir saltar a la pista y bailar sin necesidad de pareja.
A las clásicas de “para amanecer bailando” este 2009 se sumaron: “El sonidito” (aunque ya de salida, a Dios gracias), “La peinada” (a dónde tan peinada, ¡hey, hey, hey!), “Te lavaste la cara y el mono no” (con su coreografía que aclara a qué se refiere con “el mono”), “Cahuates pistachs” y “El tamalero”, estas últimas par de joyas cuya lírica es legado de dos vendedores ambulantes harto conocidos en el sur de Sinaloa.
Tras las posadas, la pachanga entra en receso por siete días, tiempo más que suficiente para reponerse de la primera andanada de excesos en el comer y el gastar, y agarrar aviada para estar listos para el Año Nuevo.
El 31 de diciembre va el resto. Total, ya para entonces las tiendas están con descuentos del 50 por ciento, lo cual da la ilusión de que uno está aprovechando una oportunidad, ahorrando y no gastando. En cuanto a la comida, ¡énguele!, total ya en enero nos ponemos a dieta. Para qué es el Año Nuevo si no para iniciarlos con los perpetuos propósitos: bajar de peso y ahorrar.
Inicia el 2010 con esta columna ubicua, que agradece la amistad y la confianza de aquellos que le brindan espacio, y de los cuatro amigos que nos obsequian su tiempo para leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena.
Los de los departamentos de A dos de tres, la corresponsalía en la ruta Lomita-Cañadas, la del mercado Rafael Buelna (aka El Mercadito) y la de la letra les deseamos un Feliz Año Nuevo.
Ya sabe, comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones por favor en adosdetres@hotmail.com
Que tenga un año pleno en salud, amor, dinero y metas alcanzadas.
martes 22 de diciembre de 2009
A dos de tres
Marisa Pineda
Las efemérides indican que ésta época es óptima para reflexionar sobre la armonía, la cordialidad, el amor al prójimo. Para afianzar el mensaje, no hay lugar donde no se escuchen villancicos entremezclados con las bailables del momento (“cahuates, pistachs…”) convirtiendo las calles y centros comerciales en una especie de posada colectiva, pleitos incluidos. Pleito porque no hay espacio para estacionarse, pleito porque alguien se metió en la fila para pagar, pleito porque le ruge la tripa de hambre y no hay espacio libre, ni sentado ni de pie, para poder comer.
La ley indica que el 20 de diciembre vence el plazo para pagar los aguinaldos, pero muy desde antes del 15 de diciembre las colas en los cajeros automáticos indicaban que algún patrón madrugador ya había cubierto tal prestación. Las calles fueron invadidas por más, y más, y más gente hasta llegar, por ahí a mediados de la semana que recién concluye, a un punto en que la masa empujó a la cordialidad, relegándola a los villancicos y a las decoraciones navideñas.
Los del departamento de estudios sociales de A dos de tres llegaron espantados tras haber intentado hacer uso de un cajero automático, de comprar un café en esos autoservicios que pululan y de haber pretendido comprar un detallito para sus compañeros con motivo de la Navidad.
¿Pero qué le pasa a la gente? ¿De dónde salió tanta gente? ¿De dónde salió tanta gente en auto? ¿De dónde salió tanta gente iracunda en auto? Se preguntaban asustados y comenzaron a platicar lo que presenciaron:
Todo empezó aquí afuera, en las dos esquinas de la cuadra había choques y aún viendo los autos estampados (en una esquina auto contra auto en el puro medio. En la otra, auto contra camioneta hacia la acera) de los vehículos que estaban atrás les pitaban. Eso sólo es superable por la ocasión aquella en que hubo un connato de incendio en los consultorios de a la vuelta y, aún viendo como del edificio salía una espesa nube de humo, una señora se puso a pitarle al carro de bomberos para que se moviera porque estaba en doble fila.
El asunto no para ahí, al dar la vuelta a la calle, a la siguiente esquina, otro choque. Un señor con el rostro bañado en sangre, trataba de tranquilizar a un chamaco todo pálido y asustado (y de paso a los mirones) diciéndole que estaba bien, que era una herida superficial a la vez que le pedía llamara a sus padres y al ajustador de seguros.
Unas cuadras delante, justo atrás de la catedral, una larga fila de vehículos buscaba dar vuelta e incorporarse a otra cola, más larga aún, cuyos conductores no mostraban ninguna intención de darles la mínima oportunidad para lograr su cometido. En tanto, el conductor de un chevy, subestimaba el tamaño del autito y trataba, infructuosamente, de estacionarse en un espacio en el que, cuando mucho, cabía un carrito del supermercado. La estampa se sonorizaba por claxonazos, mentadas de madre y una mezcla de canciones que salían de los estéreos de tanto auto: “aunque sea a escondidas, pero no me digas, que me quitas tu amor, porque me quitas la vida…”. “Como una fiesta sorpresa llegaron sin hacer ruido, hombres vestidos de verde asegurando mi equipo, y en vez de gritar sorpresa gritaron todos al piso…”. “Inevitable, muero de amor que lugar tan común, irremediable crece la noche, se fue nuestro sol por un tragaluz…”
Mientras eso ocurre en el arroyo, sobre la acera, una señora persigue a un camión urbano abrazando una gran bolsa llena de cajas, que se adivinan juguetes, mientras con la mano sostiene un triciclo rosa (muy bonito, por cierto). Una muchacha con uniforme de preparatoriana va distraída, platicando con otros plebes, no alcanza a salirse del camino de la señora y ¡cuaz! se estampa recibiendo tremendo golpe. De inmediato la plebe le grita “vieja pend… fíjese por donde va, vieja jijadela...” la doña de los paquetes responde en igual tesitura, sin detener su camino.
Como tierra prometida, se adivina en la esquina el cajero automático. La fila llega hasta la mitad de la acera, mina el ánimo y hace que los de A dos de tres propongan dejar el intento para mejores ocasiones. Aprobado. ¿Llegamos por un café? ¡Arre! Y unas galletas, añade otro, porque había mucha gente en los tacos y no desayuné.
Triste su caso, la fila para pagar compite con la del cajero automático. Aplican la máxima: a todo se acostumbra uno, menos a no comer y se forman. Una muchacha guapetona fija su vista en un plebe que está a unas cuatro personas de la caja, pone su mejor sonrisa y coqueta le pregunta ¿me das chanza, nada más voy a comprar una recarga? Antes de que el escuincle abra la boca, el resto, al unísono, se encarga de situar a la chamaca en su realidad: ¡a la cola!
De regreso a la calle la situación empeoró. Un par de agentes de tránsito trata de poner orden. Pese a los uniformados los gritos, las mentadas, los claxonazos y los acelerones aumentan. Las bocinas de las tiendas están ahora en el exterior. A la vez se escucha: “el sabe de ti, el sabe de mi, él lo sabe todo no intentes huir, Santa Claus llegó esta Navidad…”. “Te lavaste la cara y el mono no, te lavaste la cara y el mono no…”. “Arre borriquito, arre burro arre, arre más de prisa que llegamos tarde…”
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Ya sabe, sugerencias, comentarios, mentadas y hasta felicitaciones por favor en adosdetres@hotmail.com
Que tenga una semana en que las buenas noticias encuentren en Usted su posada.
Marisa Pineda
Las efemérides indican que ésta época es óptima para reflexionar sobre la armonía, la cordialidad, el amor al prójimo. Para afianzar el mensaje, no hay lugar donde no se escuchen villancicos entremezclados con las bailables del momento (“cahuates, pistachs…”) convirtiendo las calles y centros comerciales en una especie de posada colectiva, pleitos incluidos. Pleito porque no hay espacio para estacionarse, pleito porque alguien se metió en la fila para pagar, pleito porque le ruge la tripa de hambre y no hay espacio libre, ni sentado ni de pie, para poder comer.
La ley indica que el 20 de diciembre vence el plazo para pagar los aguinaldos, pero muy desde antes del 15 de diciembre las colas en los cajeros automáticos indicaban que algún patrón madrugador ya había cubierto tal prestación. Las calles fueron invadidas por más, y más, y más gente hasta llegar, por ahí a mediados de la semana que recién concluye, a un punto en que la masa empujó a la cordialidad, relegándola a los villancicos y a las decoraciones navideñas.
Los del departamento de estudios sociales de A dos de tres llegaron espantados tras haber intentado hacer uso de un cajero automático, de comprar un café en esos autoservicios que pululan y de haber pretendido comprar un detallito para sus compañeros con motivo de la Navidad.
¿Pero qué le pasa a la gente? ¿De dónde salió tanta gente? ¿De dónde salió tanta gente en auto? ¿De dónde salió tanta gente iracunda en auto? Se preguntaban asustados y comenzaron a platicar lo que presenciaron:
Todo empezó aquí afuera, en las dos esquinas de la cuadra había choques y aún viendo los autos estampados (en una esquina auto contra auto en el puro medio. En la otra, auto contra camioneta hacia la acera) de los vehículos que estaban atrás les pitaban. Eso sólo es superable por la ocasión aquella en que hubo un connato de incendio en los consultorios de a la vuelta y, aún viendo como del edificio salía una espesa nube de humo, una señora se puso a pitarle al carro de bomberos para que se moviera porque estaba en doble fila.
El asunto no para ahí, al dar la vuelta a la calle, a la siguiente esquina, otro choque. Un señor con el rostro bañado en sangre, trataba de tranquilizar a un chamaco todo pálido y asustado (y de paso a los mirones) diciéndole que estaba bien, que era una herida superficial a la vez que le pedía llamara a sus padres y al ajustador de seguros.
Unas cuadras delante, justo atrás de la catedral, una larga fila de vehículos buscaba dar vuelta e incorporarse a otra cola, más larga aún, cuyos conductores no mostraban ninguna intención de darles la mínima oportunidad para lograr su cometido. En tanto, el conductor de un chevy, subestimaba el tamaño del autito y trataba, infructuosamente, de estacionarse en un espacio en el que, cuando mucho, cabía un carrito del supermercado. La estampa se sonorizaba por claxonazos, mentadas de madre y una mezcla de canciones que salían de los estéreos de tanto auto: “aunque sea a escondidas, pero no me digas, que me quitas tu amor, porque me quitas la vida…”. “Como una fiesta sorpresa llegaron sin hacer ruido, hombres vestidos de verde asegurando mi equipo, y en vez de gritar sorpresa gritaron todos al piso…”. “Inevitable, muero de amor que lugar tan común, irremediable crece la noche, se fue nuestro sol por un tragaluz…”
Mientras eso ocurre en el arroyo, sobre la acera, una señora persigue a un camión urbano abrazando una gran bolsa llena de cajas, que se adivinan juguetes, mientras con la mano sostiene un triciclo rosa (muy bonito, por cierto). Una muchacha con uniforme de preparatoriana va distraída, platicando con otros plebes, no alcanza a salirse del camino de la señora y ¡cuaz! se estampa recibiendo tremendo golpe. De inmediato la plebe le grita “vieja pend… fíjese por donde va, vieja jijadela...” la doña de los paquetes responde en igual tesitura, sin detener su camino.
Como tierra prometida, se adivina en la esquina el cajero automático. La fila llega hasta la mitad de la acera, mina el ánimo y hace que los de A dos de tres propongan dejar el intento para mejores ocasiones. Aprobado. ¿Llegamos por un café? ¡Arre! Y unas galletas, añade otro, porque había mucha gente en los tacos y no desayuné.
Triste su caso, la fila para pagar compite con la del cajero automático. Aplican la máxima: a todo se acostumbra uno, menos a no comer y se forman. Una muchacha guapetona fija su vista en un plebe que está a unas cuatro personas de la caja, pone su mejor sonrisa y coqueta le pregunta ¿me das chanza, nada más voy a comprar una recarga? Antes de que el escuincle abra la boca, el resto, al unísono, se encarga de situar a la chamaca en su realidad: ¡a la cola!
De regreso a la calle la situación empeoró. Un par de agentes de tránsito trata de poner orden. Pese a los uniformados los gritos, las mentadas, los claxonazos y los acelerones aumentan. Las bocinas de las tiendas están ahora en el exterior. A la vez se escucha: “el sabe de ti, el sabe de mi, él lo sabe todo no intentes huir, Santa Claus llegó esta Navidad…”. “Te lavaste la cara y el mono no, te lavaste la cara y el mono no…”. “Arre borriquito, arre burro arre, arre más de prisa que llegamos tarde…”
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Ya sabe, sugerencias, comentarios, mentadas y hasta felicitaciones por favor en adosdetres@hotmail.com
Que tenga una semana en que las buenas noticias encuentren en Usted su posada.
lunes 14 de diciembre de 2009
A dos de tres
Marisa Pineda
Haga como que escucha La Cabalgata de las Valkirias (la de la Guerra de las Galaxias, si le resulta, como a mí, más fácil de identificar). La música baja y una voz grave, impostada, dice: ¡Prepárese para lo nunca visto! A partir de este martes el sueño se hará realidad. ¡Martes 15 de diciembre, Culiacán tendrá su pista de hielo. (La música vuelve a subir, se mantiene y baja de nuevo) ¡Sí!, oyó bien. Prepárese para lo nunca visto, ¡prepárese para disfrutar la pista de hielo en Cu-lia-cán! (Música sube, se mantiene, taaaan. Fin)
¡Ándese paseando! No que no. Que vamos a parecer chilangos tropicales es lo diantres. Pista de hielo habemus. ¡Prepárese para lo nunca visto!
Quienes son parte de los diversos departamentos de A dos de tres se aprestan para vivir la experiencia.
Los de Vida y Estilo están poniéndose de acuerdo sobre el atuendo que llevarán. Comentan entre sí:
-¿Cómo ves si llevo jeans, un suéter, chamarra, bufanda, guantes y gorro tejido?
¡Mal! Es “too much”. Te sale lo culichi. Ya ves que aquí en cuanto hay 21 grados ya hace “frío” y las calles se llenan de mujeres con chamarra de doble acolchado, que parece la hicieron de un edredón. Por si fuera poco, añade cuello y puños de peluche o borreguito. Apenas si pueden moverse con semejante prenda. ¡Ah! Eso sí, muy abrigadas pero con sandalia de tres puntadas. Arriba en esquimal y el cacle en tropical absoluto.
-Tienes razón amigo. Es “too much”.
Sí, aún cuando ese día la temperatura baje a los 20 grados, nada de llevar a la apertura de la pista de hielo esos abrigos o gabardinas que parece los compraron en una venta de “garage” de la banda Machos o de algún otro conjunto grupero. Es que aquí a los 20 grados usan el “look” de prenda sobre prenda, aunque al mediodía anden sudando. No se quitan nada argumentando “me da flojera andar cargando el saco” y ahí las ves por la Obregón todas entrapajadas, como si anduvieran por la Quinta Avenida empezando a nevar. O lo contario, amiga. Así como hay quienes arriba van en esquimal y abajo la chancla Están las que abajo la bota de gamuza y arriba en veraniega, playera de tirantito o “straples”. O de bota, chamarra y short de jugadora de volibol playero.
-Sí, amigo, tienes razón. La bufanda, el gorro tejido y los guantes son mucho, los eliminaré del “outfit”.
Mejor elimina la chamarra, está de sobra, amiga. Cuando La de la letra me invitó al Departamento de Vida y Estilo de A dos de tres me advirtió que en Culiacán la suma de cinco estilos hace un nuevo estilo; pero no, amiga, esa chamarra sobra de tu atuendo. El gorro tejido da el toque “naif”, los guantes pueden ser útiles para cuando azotes contra el hielo, pero la bufanda también sobra. Además, como aquello va a estar repleto, puede provocarte un accidente. Qué tal que alguno a punto de caerse, se agarra de tu bufanda, te jala y te tumba.
-¡Ay! No. Es cierto. Tienes razón.
Y mientras los de Vida y Estilo continúan con el análisis de cómo lograr una imagen chic en las pistas de hielo, los del Departamento de Investigaciones se atropellan verbalmente, con una serie de preguntas y recomendaciones pronunciadas a la par.
¿Ya lograron averiguar si va a haber ambulancia o puesto de emergencia? Debe de haber. ¿Y los patines? 400 pares, te los van a rentar a 15 pesos la media hora. ¡Chin! Entonces habrá que llevar doble calceta y un tambo de antimicótico porque si agarras hongos en la pata, te irá como en feria. Insisto con los puestos de emergencia, porque a como somos los culichis de aventados, lurios y presumidos, no faltará el que no se vaya por la orilla aunque en su vida se haya puesto un par de patines. Va a haber instructores. ¿Instructores? ¿Y de dónde los sacaron? ¡Sepa! No dudes que han de haber hecho casting y a los que les vieron aptitudes los mandaron a capacitar. ¿A la pista del Distrito Federal? Que lo dudas, no creo que los hayan enviado al Central Park. Van a ser cinco instructores. ¡Cinco! Sí, cinco, para 220 patinadores cada media hora. ¡Cinco! Pobres van a estar peor que salvavidas playero en Semana Santa. Sí, deja tú para enseñarlos a patinar, para sacarlos de la pista y a la media hora de haber entrado. ¡Ja! Ya los veo, va a ser como querer meter gatos a un costal. Deja tú, ten por seguro que a puras plebes de buen ver van a querer enseñar. ¿Y cómo le van a hacer para que la raza no se lleve los patines? a como somos a veces de dañinos. ¿Y van a poner recomendaciones a la entrada? Me supongo, mínimo que adviertan que si te caes no vayas a querer lamer el hielo porque se te va a quedar la lengua pegada y además de doloroso es peligroso. Oye ¿y a qué horas va a estar abierta? De 10 de la mañana a 9 de la noche, del 15 de diciembre al 15 de enero. La van a inaugurar con un concierto del Coro Monumental de Culiacán. ¿El de mil plebes? Ese mero. ¡’Ta! A ver si el plebero no la deja mermada desde la inauguración. Oigan ¿y el Gobernador va a dar el desplazamiento inaugural?.... silencio… Sí, así como en el fut dan la patada inaugural; o en el beis, el lanzamiento inaugural, ¿va a ser el primero en patinar?...silencio…¿Sabe patinar en hielo el Gober?... más silencio…
Y mientras los de los diversos departamentos de A dos de tres se enfrascan en la apertura de la pista de hielo en la Explanada del Palacio de Gobierno. La de la letra se acuerda de las pláticas de la infancia, cuando las películas o la televisión presentaban paisajes nevados, chamacos haciendo muñecos de nieve, deslizándose en trineos o patinando en hielo, y la plebada decíamos “te imaginas que Culiacán tuviera una pista de hielo así”. ¡Qué chilo!
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Por favor, comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones en adosdetres@hotmail.com
Que tenga una semana en que todo lo bueno se deslice hacia Usted sin tropezones ni caídas.
Marisa Pineda
Haga como que escucha La Cabalgata de las Valkirias (la de la Guerra de las Galaxias, si le resulta, como a mí, más fácil de identificar). La música baja y una voz grave, impostada, dice: ¡Prepárese para lo nunca visto! A partir de este martes el sueño se hará realidad. ¡Martes 15 de diciembre, Culiacán tendrá su pista de hielo. (La música vuelve a subir, se mantiene y baja de nuevo) ¡Sí!, oyó bien. Prepárese para lo nunca visto, ¡prepárese para disfrutar la pista de hielo en Cu-lia-cán! (Música sube, se mantiene, taaaan. Fin)
¡Ándese paseando! No que no. Que vamos a parecer chilangos tropicales es lo diantres. Pista de hielo habemus. ¡Prepárese para lo nunca visto!
Quienes son parte de los diversos departamentos de A dos de tres se aprestan para vivir la experiencia.
Los de Vida y Estilo están poniéndose de acuerdo sobre el atuendo que llevarán. Comentan entre sí:
-¿Cómo ves si llevo jeans, un suéter, chamarra, bufanda, guantes y gorro tejido?
¡Mal! Es “too much”. Te sale lo culichi. Ya ves que aquí en cuanto hay 21 grados ya hace “frío” y las calles se llenan de mujeres con chamarra de doble acolchado, que parece la hicieron de un edredón. Por si fuera poco, añade cuello y puños de peluche o borreguito. Apenas si pueden moverse con semejante prenda. ¡Ah! Eso sí, muy abrigadas pero con sandalia de tres puntadas. Arriba en esquimal y el cacle en tropical absoluto.
-Tienes razón amigo. Es “too much”.
Sí, aún cuando ese día la temperatura baje a los 20 grados, nada de llevar a la apertura de la pista de hielo esos abrigos o gabardinas que parece los compraron en una venta de “garage” de la banda Machos o de algún otro conjunto grupero. Es que aquí a los 20 grados usan el “look” de prenda sobre prenda, aunque al mediodía anden sudando. No se quitan nada argumentando “me da flojera andar cargando el saco” y ahí las ves por la Obregón todas entrapajadas, como si anduvieran por la Quinta Avenida empezando a nevar. O lo contario, amiga. Así como hay quienes arriba van en esquimal y abajo la chancla Están las que abajo la bota de gamuza y arriba en veraniega, playera de tirantito o “straples”. O de bota, chamarra y short de jugadora de volibol playero.
-Sí, amigo, tienes razón. La bufanda, el gorro tejido y los guantes son mucho, los eliminaré del “outfit”.
Mejor elimina la chamarra, está de sobra, amiga. Cuando La de la letra me invitó al Departamento de Vida y Estilo de A dos de tres me advirtió que en Culiacán la suma de cinco estilos hace un nuevo estilo; pero no, amiga, esa chamarra sobra de tu atuendo. El gorro tejido da el toque “naif”, los guantes pueden ser útiles para cuando azotes contra el hielo, pero la bufanda también sobra. Además, como aquello va a estar repleto, puede provocarte un accidente. Qué tal que alguno a punto de caerse, se agarra de tu bufanda, te jala y te tumba.
-¡Ay! No. Es cierto. Tienes razón.
Y mientras los de Vida y Estilo continúan con el análisis de cómo lograr una imagen chic en las pistas de hielo, los del Departamento de Investigaciones se atropellan verbalmente, con una serie de preguntas y recomendaciones pronunciadas a la par.
¿Ya lograron averiguar si va a haber ambulancia o puesto de emergencia? Debe de haber. ¿Y los patines? 400 pares, te los van a rentar a 15 pesos la media hora. ¡Chin! Entonces habrá que llevar doble calceta y un tambo de antimicótico porque si agarras hongos en la pata, te irá como en feria. Insisto con los puestos de emergencia, porque a como somos los culichis de aventados, lurios y presumidos, no faltará el que no se vaya por la orilla aunque en su vida se haya puesto un par de patines. Va a haber instructores. ¿Instructores? ¿Y de dónde los sacaron? ¡Sepa! No dudes que han de haber hecho casting y a los que les vieron aptitudes los mandaron a capacitar. ¿A la pista del Distrito Federal? Que lo dudas, no creo que los hayan enviado al Central Park. Van a ser cinco instructores. ¡Cinco! Sí, cinco, para 220 patinadores cada media hora. ¡Cinco! Pobres van a estar peor que salvavidas playero en Semana Santa. Sí, deja tú para enseñarlos a patinar, para sacarlos de la pista y a la media hora de haber entrado. ¡Ja! Ya los veo, va a ser como querer meter gatos a un costal. Deja tú, ten por seguro que a puras plebes de buen ver van a querer enseñar. ¿Y cómo le van a hacer para que la raza no se lleve los patines? a como somos a veces de dañinos. ¿Y van a poner recomendaciones a la entrada? Me supongo, mínimo que adviertan que si te caes no vayas a querer lamer el hielo porque se te va a quedar la lengua pegada y además de doloroso es peligroso. Oye ¿y a qué horas va a estar abierta? De 10 de la mañana a 9 de la noche, del 15 de diciembre al 15 de enero. La van a inaugurar con un concierto del Coro Monumental de Culiacán. ¿El de mil plebes? Ese mero. ¡’Ta! A ver si el plebero no la deja mermada desde la inauguración. Oigan ¿y el Gobernador va a dar el desplazamiento inaugural?.... silencio… Sí, así como en el fut dan la patada inaugural; o en el beis, el lanzamiento inaugural, ¿va a ser el primero en patinar?...silencio…¿Sabe patinar en hielo el Gober?... más silencio…
Y mientras los de los diversos departamentos de A dos de tres se enfrascan en la apertura de la pista de hielo en la Explanada del Palacio de Gobierno. La de la letra se acuerda de las pláticas de la infancia, cuando las películas o la televisión presentaban paisajes nevados, chamacos haciendo muñecos de nieve, deslizándose en trineos o patinando en hielo, y la plebada decíamos “te imaginas que Culiacán tuviera una pista de hielo así”. ¡Qué chilo!
Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Por favor, comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones en adosdetres@hotmail.com
Que tenga una semana en que todo lo bueno se deslice hacia Usted sin tropezones ni caídas.
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